Pasada ya la efervescencia de la marcha organizada por Morena en supuesta defensa de la soberanía nacional en Chihuahua, podemos examinar quiénes fueron los ganadores y perdedores de esta operación de Estado fraguada desde la Federación.
Como ganadora indiscutible coloco a María Eugenia Campos Galván, gobernadora de Chihuahua, quien se mantuvo incólume y hasta se vio fortalecida con la marcha. Su imagen recibió proyección nacional no solo por su amplia aprobación entre los chihuahuenses, sino también entre el resto de los mexicanos. La razón no fue menor: lejos de apelar al diálogo con quien no quiere dialogar o implorar perdón a quien sentencia por no compartir sus ideales, decidió dar la batalla. Ese espíritu combativo fue admirado en México, pues se demostró una vez más que con los sectarios de Morena no se negocia, porque no tienen interés ni la estatura política para hacerlo.
En cuanto a los perdedores, en mi opinión la más afectada fue Andrea Chávez, senadora por Chihuahua, que solo vela por los intereses cupulares de la Ciudad de México y no por los de los chihuahuenses. La razón es que la marcha también funcionó como un termómetro para medir la popularidad y la capacidad de movilización de los dos principales precandidatos a la gubernatura de Chihuahua: Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar. En ese terreno perdió quien más expectativas generaba.
Lejos de ser arropada por los chihuahuenses, resultó repudiada. Contrario a lo ocurrido con su rival político por la gubernatura, Cruz Pérez Cuéllar —quien, si bien tampoco gozó de un apoyo abrumador—, al menos tiene la ventaja de no ser rechazado de manera abierta y de navegar con un estilo más discreto.
Una de las razones más evidentes de este fracaso es que a la senadora se le ha vinculado más con los intereses cupulares de Morena que con los chihuahuenses. Mientras tanto, Cruz Pérez Cuéllar, obligado a permanecer en Ciudad Juárez, hizo trabajo de campo y al menos se mantuvo presente en el radar de los chihuahuenses. Andrea Chávez sí intentó lo mismo con infinidad de eventos y ayudas sociales financiadas por el clan de Adán Augusto López, pero cuando se revelaron los nexos del senador con el grupo criminal de La Barredora, el escándalo salpicó directamente a la senadora, quien forma parte del grupo de Tabasco.
Y si bien es cierto que la senadora cuenta con músculo político —como tantas veces ha intentado proyectar de la mano de políticos foráneos—, en esta ocasión lo proyectó con acarreados de otros estados de la República. No debe pasarse por alto que los foráneos, y particularmente los de la Ciudad de México, no votarán en la elección a la gubernatura de Chihuahua; solo sirven, en el mejor de los casos, para inflar la percepción de popularidad.
Por eso, la gran perdedora de la marcha fue una de sus principales organizadoras: Andrea Chávez Treviño. Lejos de proyectar apoyo entre los chihuahuenses, volvió a aparecer flanqueada por políticos y simpatizantes foráneos que, aunque venden la imagen de que cuenta con un fuerte capital político en el estado, en los hechos no se percibe fervor, sino aversión hacia ella en las calles de Chihuahua. Merecido.
Por Omar Gómez
Abogado postulante
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