Un romance indecoroso ocurre en Alemania entre una trabajadora del tranvía de 36 años y un joven bachiller de 15 años que, tras un tórrido romance, se reencuentran años después bajo circunstancias muy diferentes. Hanna Schmitz, antigua musa del entonces joven Michael Berg, es acusada en un tribunal por sus crímenes cometidos durante el nazismo, mientras que aquel otrora bachiller ya se ha graduado como abogado y se convierte en espectador del juicio de quien fue su primer amor y su primera experiencia sexual.Esta trama tiene lugar en El lector, del escritor y jurista Bernhard Schlink, quien demuestra que oficios tan áridos como la academia y la judicatura no son obstáculos para escribir con belleza y literariedad. Así, acercando a las masas el funcionamiento del sistema judicial, con un argumento polémico por tocar temas como el nazismo y las relaciones sexuales con edades asimétricas, el escritor teje una novela corta, aunque emocionante, sobre cómo se cazaron y juzgaron en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial a los criminales del nazismo.
La historia comienza con un Michael Berg que, tras caer enfermo de hepatitis y pasar la mayor parte de su ciclo escolar en casa, de pronto comienza a vagar por su ciudad y, después de un ataque de su enfermedad con vómito incluido, conoce a una bella mujer que llega a su auxilio: Hanna Schmitz. El encuentro que parecía un mero acto de empatía por parte de una persona mayor hacia un joven cambia por completo cuando, guiado por Hanna hacia su departamento para limpiarse, el joven bachiller atisba las sensuales piernas y muslos de ella. Esa imagen lo persigue a todas horas y al joven Michael no le queda otra opción más que continuar en la búsqueda de Hanna bajo cualquier pretexto, por muy risible que este pudiera ser.
Así, el romance comienza tras un acto de empatía y pronto los dos amantes encuentran su rutina: sexo y la lectura de libros. Y es que, bajo una fijación que para entonces a Michael le pareció extraña, Hanna le exige que le lea libros para luego recompensarlo con sexo. Pronto esta rutina provoca en el joven Michael un enamoramiento que lo lleva a prenderse de Hanna e incluso a ver esta relación como algo formal, con la consiguiente resistencia de aquella, quien al final termina por ceder, aunque parcialmente.
No obstante, cuando todo parecía que la relación entre ambos iba de maravilla, Hanna desaparece sin darle ninguna explicación a Michael, quien de manera desesperada busca el rastro de su amada sin obtener fortuna. Posteriormente cae en una depresión que hasta cierto punto fue superada al experimentar otras relaciones románticas, pero siempre el recuerdo de lo vivido con Hanna lo atormentaba.
La trama de pronto da un giro cuando, años después, Michael, recién graduado de abogado, visita junto con otros estudiantes los tribunales donde se estaba llevando a cabo un juicio en contra de mujeres acusadas de crímenes del nazismo. Ahí, con el corazón afligido, se da cuenta de que una de esas mujeres es su Hanna quien, a pesar de hallarse envejecida, todavía conservaba los ademanes que en su juventud lo volvían loco. Tras este descubrimiento, Michael sigue con denuedo el juicio y Hanna llega a darse cuenta de la presencia de su «chiquillo», como cariñosamente solía llamarlo.
Durante el juicio Michael llega a comprender que Hanna en realidad no sabía leer y que esa era la razón por la cual en sus encuentros, casi como una condición para llegar al sexo, Hanna le exigía la lectura. Descubrimiento que fue la pieza toral para que condenaran a Hanna a pasar años en prisión. Ante esto, Michael decide no cerrar del todo ese capítulo de su vida y, en su lugar, ya sin el interés sexual, seguir enviándole grabaciones en las que le volvía a leer a Hanna. Entre tanto, Michael volvió a casarse, tuvo una hija y hasta se divorció, pero nunca dejó del todo a Hanna, aun cuando esta fuera condenada a prisión. También le escribió unas cartas con la esperanza de que algún día pudiera leerlas, lo cual así sucedió.
¿Cuál es el desenlace de esta trama? No nos parece oportuno decirlo. Lo que sí es que se trata de una excelente novela corta del género jurídico para acercar a los lectores al mundo de los sistemas judiciales, así como para que aquellos sin taras ideológicas reflexionen sobre temas controvertidos como el nazismo, entre otros.
Cabe destacar que este libro causó tanto éxito que se adaptó una película en el año 2008 por el director Stephen Daldry, protagonizada por Kate Winslet como Hanna Schmitz y David Kross como Michael Berg. Película que fue nominada a los Premios Óscar y Globo de Oro, entre otros.
La redacción.





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