Si bien los libros de autoayuda son considerados por la mayoría de los críticos literarios como inferiores porque parten de verdades a medias y muchas veces son escritos por supuestos expertos, también lo es que es uno de los géneros más populares. Nos atreveremos a decir que inclusive cuenta con más lectores que los de ficción, que es el género que más recomiendan esos críticos por sus efectos reflexivos, dadas las lecciones emocionales que les dejan con tinta indeleble en la mente del lector.
No obstante, como en todo, siempre habrá excepciones y nos parece que el libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas escrito por el autor estadounidense Dale Carnegie en 1936 es una de esas. El autor que es más conocido por sus libros de oratoria y cómo hablar en público cuyo material y cursos son tan famosos que inclusive al día de hoy, de la mano de sus herederos, se mantienen vigentes. Este libro que hoy te recomendamos parte de una idea central que, aunque parezca una perogrullada, todavía muchas personas no la deducen: que el ser humano tiene un deseo innato por poner en primer término sus intereses. O sea, ser reconocido y que su mundo se alinee al sentir de los demás. Algunos lo llamarán egoísmo, narcisismo, individualismo, etc, pero lo cierto es que, tal y como afirma el autor, la palabra «yo» es la más popular entre las personas. Cosa que ciertamente no ha cambiado hasta el día de hoy.
De este fenómeno el autor, a través de principios que luego son reforzados por historias, expone cómo sacarle provecho para ganarse a las personas y tener un impacto en sus vidas, tomando en cuenta su perspectiva y ese deseo por anteponer sus intereses. No obstante, según advierte, hay que mostrar un genuino interés para no caer en una mera zalamería que lejos de ayudarnos, nos brindará un efecto contrario.
Es por eso que este libro debería ser leído por todo tipo de personas, pero especialmente por profesionistas y empresarios cuyos ingresos dependen, directa o indirectamente, del contacto de las personas. También, por aquellos que quieran generar un impacto en las comunicaciones humanas y que su marca personal sea recordada, como pudieran ser políticos, pastores, sacerdotes y en general aspirantes a líderes sociales.
Como el mismo autor lo relató en el prólogo del libro, éste surgió de sus cursos de oratoria, en donde no en pocas ocasiones se dio cuenta de que más allá de los temores y la falta de práctica en las personas para hablar en público, su problema para lograr una comunicación efectiva residía en que no contaban con los recursos necesarios para relacionarse con sus congéneres. Y después de indagar en la literatura de la época por un libro que pudiera remediar esa carencia, Dale Carnegie, ante la ausencia de dicho material, decidió escribir el libro que hoy recomendamos.
Para la escritura de Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, Dale Carnegie no sólo estudió en profundidad la psicología humana, sino que leyó con ahínco las biografías de personajes que en los hechos demostraron ejercer influencia sobre las personas y, particularmente, las masas. Producto de esa investigación fue poco a poco atando cabos y concibiendo, a través de principios cortos y digeribles, cómo lograr la comunicación efectiva con las personas. A manera de ejemplo, nos narra casi al inicio del libro cómo una crítica hecha por Abraham Lincoln casi le costó la vida, por lo que nos recomienda grabar con tinta indeleble las reglas de nunca criticar, quejarse y condenar a las personas. También, la diferencia e impacto que puede tener una relación de negocios al hacer nuestras peticiones tomando en cuenta la perspectiva del otro, y no la nuestra, así como enunciando su nombre que es el sonido más precioso para sus oídos. Entre muchas otras cosas más.
Por último, no resta más que decir que este libro es de aquellos que debe releerse de cuando en cuando, como su mismo autor lo enuncia. Ello, porque si bien es fácil aprehender la idea central del texto, lo cierto es que con el tiempo se puede caer en la tentación de violar sus principios y volver a caer en una comunicación que no es efectiva para influir en las personas.
La redacción





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