Cuando en el gremio de los abogados hablamos de literatura, nos vanagloriamos porque entre nuestras filas hay escritores de tal calidad que inclusive ganaron el premio nobel de literatura. No obstante, faltando a la verdad muchas veces no se menciona que la carrera sólo se estudió más por presión que por vocación. Tan es así, que jamás se ejerció desde el servicio público, judicatura, academia y abogacía, por mencionar algunas. 

Y es ahí entonces donde pensamos que existe una incompatibilidad entre el lenguaje literario de los escritores que tiende a ser bello y emotivo, al formalista y rígido del abogañol, que se inclina a ser soporífero. Sin embargo, como ya se ha resaltado en otras entradas en este espacio, sí hay abogados y juristas que sin renunciar al mundo del derecho, se han adentrado en la literatura con excelentes resultados. Por ejemplo, la novela de El Lector del jurista alemán Bernhard Schilink (El lector. Novela del jurista Bernhard Schlink) Y ya ni decir del estadounidense John Grisham y su prolífica obra. 

Pero si se pensaba que el fenómeno de lo que llamé la literatura jurídica en La literatura jurídica como estrategia de defensa de la abogacía, era cosa de juristas extranjeros, se equivocan. Aquí en México contamos con un abogado, académico y escritor de gran calidad: Gerardo Felipe Laveaga Rendón. Autor del género thriller legal y novela política que vengo a recomendar, no sólo por su calidad literaria sino porque dentro de los géneros que escribe, me parece que existe una veta de oportunidad para otros juristas.

Considerado a sí mismo como novelista, académico y jurista, Gerardo Laveaga ha incursionado en el mundo de la literatura desde 1987 con su novela Valeria, donde se retrata la hija del político romano Tiberio, quien mantiene una relación con Jesús de Nazareth y en donde se retrata una visión más humana, íntima y amorosa de este último. 

Posteriormente, Laveaga escribió la novela de corte político El último desfile de septiembre en donde reflexiona cómo se obtiene y sobre todo, se ejerce el poder. Ambientado en México del 2033 donde se narra que después del terremoto de 1985, el país cursó la vía del progreso hasta el punto de convertirse en una primera potencia mundial y unificar a la América Latina a través de la moneda Latino, que se volvió común en el continente. Una combinación política entre la política y la ciencia ficción que tanto le cuesta a los escritores hispanos.

Con posterioridad, el autor escribió distintas novelas de carácter jurídico, destacándose Justicia (2012) que retrató las fragilidades del sistema de impartición de justicia en México. Las superficialidades de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, así como el antagonismo entre la academia jurídica y la práctica profesional del abogado.

Por cuanto hace a su faceta como académico y, sobre todo, como un divulgador, de Laveaga destacan sus textos como Hombres de gobierno (2008) donde a través de un recorrido histórico, Gerardo Laveaga nos ilustra 53 rostros de políticos que lograron en transformar en arte su manera de gobernar. A su vez, en el año 2019 el autor presentó su tesis doctoral titulada La eficacia del derecho desde la perspectiva de las ciencias biológicas que es el antecedente de su libro Leyes, neuronas y hormonas: Por qué la biología nos obligaría a redefinir el derecho.

Como se ve, estamos ante un intelectual completo que ha combinado la academia, el saber jurídico y la literatura para crear obras de ficción y no ficción interesantísimas. Autor que lamentablemente no se ha popularizado como sus contrapartes en el extranjero, pero no por falta de calidad, sino si acaso por deficiencias editoriales. 

Por Omar Gómez

Abogado postulante

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